Esto seguramente será un desorden. Tengo muchas cosas sobre las cuales escribir y poca motivación para elaborar un post de cada una de ellas.
La desmotivación es uno de esos temas. La apatía. He escrito sobre esto muchas veces en este blog, así que no sé si en verdad tenga algo nuevo que decir al respecto, más allá de quejas sin sentido.
Quiero desesperadamente que llegue Diciembre. Una de las cosas que me animan y me sacan del gris perpetuo es pensar que el 14 de Diciembre no despertaré en Caracas. Con más afán aún espero Enero. Sueño con deambular por Paris un mes entero. La excusa estudiar, la realidad descansar de todo y de todos.
En Octubre espero recargar un poquito las pilas en un fin de semana en Margarita. Un poquito de playa me hará bien. Mis últimos encuentros con el sol se han dado en la piscina, y añoro el mar.
Creo que estoy insoportable porque me hace falta correr. Ha sido un suplicio entrenar estos días por un dolor idiota que ya ni sé dónde es. Parecía en la cadera, pero a ratos se mueve al glúteo, a la pierna, a la pelvis. No sé qué es lo que me duele, pero lo cierto es que no tolero correr sin divertirme. Mañana iré al médico a ver de qué se trata.
Ni nadar, ni el Ávila, ni las máquinas de cardio del gym hacen por mi estado de ánimo lo que hace correr. Me permite estar fitness, me llenan de otras cosas, pero no me nutren las reservas de felicidad como lo hace correr.
Estuve en mi fase de disfrutar de algo de diversión masculina mientras no hubiese amor en puerta. Pues informo que ya me ladillé, pero de esto espero poder escribir luego porque el tema da para más.
Suficiente descargar por hoy. Creo que con este desahogo puedo sonreír un poquito allá afuera.
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