Yo no sé ustedes, pero yo ya me cansé de cuestionarme qué es lo que está mal en mí.
No me interesa saber si soy muy autosuficiente, muy inteligente, muy sobrada, muy puta o muy mojigata. No me pienso hacer la pregunta un día más. Está fuerte de reunirnos una y otra vez y conversar de lo mismo ¿Qué está mal en nosotras?
Yo creo que no está nada mal. No puede ser que sea tan difícil. Me niego a tener que ser algo que no soy.
Lo que sí, es que no pierdo el tiempo con un imbécil más.
Quienes me rodean me catalogan –injustamente- de exigente y nada más lejos de la realidad. Lo soy en muchas cosas en la vida, pero con mis “dates” juro no haberlo sido jamás y lo certifica cada espécimen con los que he salido en los últimos meses, o tal vez años.
Resulta que ahora sí me volveré exigente. Me saturé de tarados, locos, pela bolas, mujeriegos, confundidos, inmaduros, temerosos del compromiso, mentirosos, maltratados por su ex, traumatizados por su pasado, acomplejados, esotéricos, y para usted de contar.
Egocéntrico como suena. He decido que el problema no soy yo, son los sujetos con los que salgo. Punto.
3 comentarios:
Ya va, los sujetos con los que salias!
De ahora en adelante, que no sea así, y si aparece otro, lo despachas.
40 y pa la cola!
jajaja "delirio de grandeza"
al final del día uno los escoge.
Jajajaja. !Es así!
Hay tanto hombre "equivocado" por allí que llegan y se le cruzan a una :/
!Zape!
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