2013-03-18

La lección: El descanso del guerrero


Desde hace algún tiempo, la temática que ronda por mi mente tiene que ver con a necesidad del descanso. Apreciar el descanso como algo necesario y no como una pérdida de tiempo no es tarea fácil.
Desde el punto de vista terapéutico, no descansar es no contactar. Se pasan los días atendiendo exigencias externas y no se mira hacia adentro. El cuerpo reclama y al no escucharlo, puede llegar a usar todo su poder para enfermarte.
En el inconsciente también hay gritos. Los sueños pueden revelar esa gran necesidad de ser atendido. De escuchar lo que clamas para ti mismo.
Luego viene la carta, el 4 de espadas del tarot. Dice lo mismo.
El avance ha sido reconocer la necesidad de escuchar. El problema es que ahora parezco sorda. No entiendo qué quiere decir el cuerpo. De qué se quejan esas emociones.
Espero averiguarlo. Mientras tanto, más pausa para mí. 

2012-10-08

Pensamientos del 8 de octubre - N°4

¿Y qué me queda? Me queda Dios. Sea Dios lo que sea. No pienso en más nada que conectarme con el Universo. Ver la inmensidad de la existencia y no quedarme atascada en esta vida que es sólo un pedacito de todo lo que somos. Es un capítulo. Un mal capítulo. Uno de esos que dan miedo. Que cuando lo leemos nos solidarizamos con el protagonista y solo queremos que termine rápido para no verle sufrir.
Si la fe es una construcción humana, bendito el que la inventó. La única forma de seguir andando, es creer que hay algo más.

Pensamientos del 8 de octubre - N°3

Regresé el viernes de Guayaquil a quedarme. Siempre supe que en algún momento pensaría esto. Soy débil. Y no lo digo como queja sino como aceptación. No pude con lo que otros pueden. Consecuencia de eso asumo mi destino o mi elección. Disfruto de las pequeñas cosas y como casi siempre, espero que el tiempo pase rápido y que el final no sea violento. No quiero que me mate un malandro, ni tirarme por la ventana. Solo quiero que el tiempo pase. Ver tantas cosas bonitas como pueda, alimentar el espíritu con lo que se pueda. Tener fe. Entender por qué la vida me empuja siempre a este país.
No quiero hablar con nadie, ni explicar mi forma de pensar. Tal vez mi pulsión de muerte es más grande que mi pulsión de vida. O mi psiquis no supo alojar inteligencia y salud a la vez. Tristemente no pude estar fuera por mi propia mente. Estos días que todo el mundo me mira como loca, no sé como explicar que no puede porque me estaba matando a pepas para sobrevivir, cómo explicarle al mundo que mi mente no es sana y que solo mi inteligencia la medio domina para no hacer estupideces.

Pensamientos del 8 de octubre - N°2

Más allá de haber perdido, o haber ganado, que hayan más de 6 millones de venezolanos que no saben que se puede vivir distinto es para sentarse a llorar. Demasiada ignorancia por metro cuadrado. Recuerdo siempre a mi profesora que decía "cada pueblo tiene el gobernante que se merece". Y tiene razón. Lo merecen quienes no saben que hay otra forma de vivir y quienes nos prestamos al juego democrático y legitimamos esta locura. Democracia no es solo elecciones, eso solo es una parte de la Democracia y hace rato que perdimos los demás componentes.
En todo caso, mi pensamiento fatalista es que si aquí he de vivir (cosa que probablemente pasará por otras razones muy personales), no pienso tener hijos por voluntad, porque en realidad nadie merece vivir esta mierda al menos que sea alguien de los 7 millones de ignorantes que no entienden que la vida puede ser mejor.

Pensamientos del 8 de octubre - N°1

No entiendo nada. Eso era mi único pensamiento anoche y lo sigue siendo hoy. Tengo años dedicada al mundo de las encuestas y creo en algunas de ellas, sobre todo en las de opinión pública porque tienen la gran virtud de ser corroboradas por el resultado electoral. Trabajo con gente seria, la que tiene más don de gentes y ética del planeta y probablemente por eso, jamás ha cabido en todos estos años una duda sobre ellos en mi cabeza.
A diferencia de todas las demás elecciones, en las que siempre supe que pasaría y pasó exactamente eso, esta vez no fue así. Mi mente solo repite nuevamente: no lo entiendo. 
Espero que alguien me pueda dar una explicación, pero esa explicación no la necesito para calmar mi depresión post electoral, esa no la cambiará el entendimiento. La requiero para poder seguir trabajando, para poder llegar el lunes 15 de octubre (si es que aún tengo trabajo) y seguir creyendo en lo que hago, para poder ir donde un cliente y tener la frente en alto. 
Por lo pronto se me ocurre pensar que efectivamente la trampa se hace antes, y que el registro electoral tiene su cantidad de inscritos fantasmas (o mejor dicho navegados temporales) que votan y con voto existente, y acta en mano, no hay nada que hacer.