2012-02-25

Carito no cuenta cuento

Ser anecdótica es terriblemente complicado para mí. Siempre lo ha sido. Cuando estaba en el colegio, mis amigas venían a contarme el último chisme que estaba recién descubierto, contenido de todo cuchicheo colectivo y resulta que yo ya lo sabía, pero sencillamente había olvidado compartirlo. En un mejor escenario, me recordaba del bombazo, pero a la hora de relatarlo, era más incompleto que historia narrada por un macho cualquiera.
Esta incompetencia narrativa se extiende a contar el resumen de una película o de qué iba un libro. No importa cuán bueno haya sido el asunto, yo olvido la gran mayoría de los detalles, volteo los hechos e incluso cambio el desenlace.
Es por lo anterior, que mi blog narra pocas historias y se centra más que todo en el desahogo emocional producto de cualquier episodio de mi vida. Lo peor del caso es que a cada instante voy percibiendo historias de otros que merecen ser contadas. Voy por la vida de espectador. Observo y analizo cuanta cosa pasa a mi alrededor. Pienso en el momento de los acontecimientos en lo buenas que resultarían algunas historias, pero en lo que me dispongo a escribir, se repite mi inhabilidad discursiva para ser “cuenta cuentos”.
Hice un curso de escritura creativa, pensando en resolver el issue, pero quedó irresoluto, tal como demuestra este blog. Siempre he soñado con escribir un libro, pero mientras este pequeñito problema no se acomode, el libro no podrá ser ni novela ni cuento. Incluso la ficción se me enreda, no sé como hilar ni siquiera las vivencias que invento para mis personajes imaginarios.
El cotilleo no es mi deporte, pero al menos para la ficción sería bueno aprenderlo. Por lo pronto, sigo con mi frustración de ser experta en vertimiento de basura emocional y poco diestra en el maravilloso arte de narrar.

2012-01-25

Haciendo maletas

Cuántas cosas pasan hoy. Escribirlas puede que sea una buena idea de poner en orden los pensamientos.
París, ocho y algo de la noche. Vino servido, embutidos para picar y manos al teclado. La tarea de francés puede, como siempre, esperar un rato.
Mi cuarto con cocina está muy desordenado (así está bautizado mi mini apto). Hasta ayer había sido impecable, tanto que ni parecía un lugar habitado por mí. Empecé a sacar las cosas para hacer la maleta y ver si es que queda espacio disponible para comprar algunos libros y CDs que me quisiera llevar.
Tengo las lágrimas en la punta de los ojos. Se mezcla la alegría de lo vivido con la inminencia del final. En este mes y medio de vacaciones estuve entregada a los sentidos por mucho rato, pero hubo dos o tres conversaciones que me hicieron activar el cerebro arduamente. He cambiado mucho para algunas cosas, pero hay una esencia que se mantiene intacta. Pensar en mí ahora es como pensarme hace 14 años cuando la crisis vocacional era ardua. A diferencia de lo que le pasa a muchas personas, el problema en aquel entonces, era verme bien en muchas cosas, más que no hallarme en ninguna. Dirá cualquiera: "qué afortunada, tienes opciones". Puede que lo sea, es verdad, pero no sé que hacer con este don o maldición.
Como es un hecho que mi cabeza está tan desordenada como mi hábitat, mientras escribo, tengo una conversación vía sms con mi fantasía más recurrente de 2011 y que al parecer, sigue merodeando 2012. No sé cómo lo hace, pero me eriza la piel incluso a kilómetros de distancia.
Siento una revuelta generalizada. Miedo por la rutina tal vez. Guayabo post vacacional. Terror de regresar al yugo materno. Todas inclusive.
El camino de regreso empieza. El corazón hinchado de agradecimiento por cada día. Y la cuenta bancaria esperando que trabaje arduamente para recuperar las finanzas (bien invertidas, por más está decir).
Salud! por lo que empieza, o más bien continúa después de la pausa. Me regreso a hacer la maleta, en la que van el corotero y lo aprendido. Por suerte los pensamientos no los pesan para montarse en el avión, porque de seguro me bajan por sobrepeso.

2012-01-20

Vacaciones llegando a su final

La última semana de estas vacaciones está por comenzar. Hace muchísimo tiempo que no tomaba una pausa tan larga. Me hacía falta. Descansé la mente más que todo. El cuerpo no tanto, porque no he parado de hacer cosas, pero en realidad desconectarse es lo más preciado. Dormir, podré dormir en cualquier momento en Caracas.
Este fin de semana lo pasaré en Alemania. Una nueva parada no planificada al principio del viaje, luego regreso por mi semana final de clases y después, a casa, en donde planeo descansar dos días antes de volver a la oficina.
Me da miedo trabajar, porque a la distancia no parece tan malo como me parecía estando en el meollo del asunto. Quisiera poder quedarme con esta sensación de que trabajar vale la pena sólo por cada viaje como este que me permita pagar.
Veremos cómo va la cosa.

2012-01-19

Feliz 2012

No sé cuántas veces en mi vida he hecho resoluciones de año nuevo, y menos aún cuántas de ellas he cumplido.
Los comienzos de año son evidentemente un buen momento para hacer balances. Ver qué va bien, qué va mal y cómo pensamos estar mejor, pues no hay quién haga una lista de propósitos que incluya estar peor que el año anterior.
Este año, como tantos otros, tengo proyectos en mente, pero creo que soy distinta. No sé si son para este año, para el que viene o para dentro de medio día. El plan es trabajar cada segundo en la vida que quiero y así empezar de a poco a tenerla cada instante. Eso es lo diferente que me siento.
Adiós "to do". El plan de ahora es hacerlo cada día lo mejor posible y con eso basta.
Hay una sola resolución que se mantiene de aquí al último día que viva y es dar las gracias. Agradecer lo bueno que pasa y no pedir tanto.
Feliz año (un poco tardío) para todos.
Reportando aún desde una de las sucursales del paraíso.

2011-12-12

Au revoir

Llegó el día.
Son vacaciones.
También es estudio.
Y lo más importante de todo: es tiempo de reflexión. Me voy a buscar el norte.